Desde la década de 1970, el Reino de Bután ha utilizado el Índice de Felicidad Nacional Bruta (FNB) como medida principal del progreso, en lugar del Producto Interno Bruto (PIB). Este índice incorpora factores como la salud mental y espiritual, la preservación cultural, la equidad social y la sostenibilidad ambiental. El modelo ha inspirado debates globales sobre si el desarrollo debe centrarse en la prosperidad material o en el bienestar integral de las personas. Para este debate, se asume que ambos indicadores, felicidad espiritual y crecimiento económico, son medibles y que el Estado puede priorizar uno sobre otro como meta central de su política nacional.